El hayedo tiene una luz verdosa muy peculiar, y reflejos plateados en las hojas, en contraste con el dorado de las hojas atravesadas por la luz; ya lo había observado Leonardo y así se lee en su tratado De la pintura. De todos modos, el río es casi lo mejor. No fue un cuadro laborioso.
Óleo sobre lienzo (65x54 cm.) El otoño tiene su colorido atrayente, pero mejor aún es el agua del río, si baja con buen caudal, como sucedía aquí. Dí un poco de relieve a los árboles, pero se nota poco, habrá que mejorar las texturas.
Óleo sobre lienzo (55x46 cm.) Nieva sobre la vieja Catedral y domina el silencio. Algo de esto me atrae a pintar los rincones invernales. El cuadro no es difícil, aunque sí laborioso.
Este cuadro otoñal es un buen recuerdo de mis paseos con Joao, mientras hacía su tesis sobre Tocqueville. El campo y las montañas le daban inspiración; y a mí también. El cuadro no necesitó muchos esfuerzos y agobios; salió bien desde el principio.