El hayedo tiene una luz verdosa muy peculiar, y reflejos plateados en las hojas, en contraste con el dorado de las hojas atravesadas por la luz; ya lo había observado Leonardo y así se lee en su tratado De la pintura. De todos modos, el río es casi lo mejor. No fue un cuadro laborioso.
Óleo sobre lienzo (65x54 cm.) El otoño tiene su colorido atrayente, pero mejor aún es el agua del río, si baja con buen caudal, como sucedía aquí. Dí un poco de relieve a los árboles, pero se nota poco, habrá que mejorar las texturas.
Óleo sobre lienzo (55x46 cm.) Nieva sobre la vieja Catedral y domina el silencio. Algo de esto me atrae a pintar los rincones invernales. El cuadro no es difícil, aunque sí laborioso.
Este cuadro otoñal es un buen recuerdo de mis paseos con Joao, mientras hacía su tesis sobre Tocqueville. El campo y las montañas le daban inspiración; y a mí también. El cuadro no necesitó muchos esfuerzos y agobios; salió bien desde el principio.
Preparo el cuadro con una imprimación ocre, sobre fondo blanco. Puede verse en el puente y algo en las sombras. La luz está pintada con espátula y muy cubriente. No se ve del cielo más que el reflejo del río.
Éste sí que es un homenaje a un buen amigo, siempre dispuesto a echar una mano. Dios lo habrá recibido en el cielo. También aquí empleé el gris óptico, claro sobre oscuro.
Es un Homenaje a Tolkien y su Señor de los anillos. El texto del libro puede leerse; es el momento en que Aragorn se ofrece a guiar a los hobbits a costa de su vida. La luz es natural y el cuadro quería que fuese luminoso.
Pocas veces nieva tanto junto al mar. Era el 82 u 83 cuando logré esta imagen con una vieja cámara ; el resto lo hizo el trabajo con el óleo, y...la suerte.
La vista es del puerto hacia Santurce.Este fue un ejercicio de gris óptico con óleo y temple, al estilo de los flamencos del siglo XV, pero sobre un lienzo. Tuve que madrugar un poco.